Chapa estriada o rejilla: qué piso conviene para plataformas y pasarelas

21 de octubre de 2026  ·  Indumor

Pasarelas de acero con barandas entre tanques de almacenamiento

Una mañana de invierno, en una pasarela a cuatro metros del piso, la escarcha de la noche todavía no se fue. Sobre el tramo de chapa estriada quedó una película de agua congelada que casi no se ve; en el tramo de rejilla que sigue, el agua se fue entre las barras y lo que queda es acero mojado. El operario que pasa con una llave en la mano lo sabe sin pensarlo: en un tramo camina, en el otro patina. La diferencia entre los dos pisos no se decide en el catálogo. Se decide mirando el lugar.

La chapa estriada —la «semilla de melón» del taller— y la rejilla son los dos pisos más comunes de plataformas, pasarelas y escaleras industriales. Ninguno es mejor en todo. Esta es la manera de elegir, fabricar y mantener cada uno, en el orden en que aparecen las decisiones.

Antes: elegir

La primera pregunta es qué hay abajo. Si debajo de la plataforma trabaja gente o pasa un sector de producción, lo que se cae del piso le cae a alguien: una tuerca, una herramienta, un chorro de aceite. La chapa estriada es un piso cerrado y no deja pasar nada. La rejilla deja pasar todo lo chico, y por eso, sobre lugares con gente abajo, se combina con rodapiés en el borde y, donde hace falta, con una malla fina o un tramo de chapa.

La segunda pregunta es qué cae arriba: agua, nieve, barro, aceite, producto. La chapa lo junta todo. El agua se estanca, el aceite queda, la nieve se apila y se congela, y la superficie se vuelve resbaladiza justo cuando más se la necesita. La rejilla deja escurrir, deja pasar el aire y la luz y se lava sola con la lluvia. Para lugares con aceite existe la rejilla dentada, con el borde de las barras portantes aserrado, que agarra mejor la suela.

La tercera es la carga y la luz. Una chapa estriada de 1/4" pesa unos 50 kg por metro cuadrado —6,35 mm por 7,85, más el dibujo—, y para cubrir luces grandes necesita vigas cerca o rigidizadores abajo. La rejilla se elige con la tabla del fabricante: tamaño y separación de las barras portantes y luz entre apoyos, para la carga que va a soportar. En plataformas de proceso al aire libre, la rejilla galvanizada es el piso habitual; en entrepisos bajo techo, en salas limpias o donde se apoyan cosas chicas, manda la chapa.

En las escaleras, el piso es el peldaño. Los peldaños de rejilla llevan en el borde una nariz antideslizante, de chapa estriada o perforada, porque el borde es justo donde se apoya el pie al bajar y donde ocurren casi todos los resbalones. Un peldaño sin nariz se ve bien en el plano. En la escalera, con barro en la suela, es otra historia.

Durante: fabricar y montar

La rejilla tiene un sentido. Las barras portantes son las que trabajan, y tienen que ir de apoyo a apoyo.

Una rejilla montada con las barras portantes paralelas a las vigas no está apoyada: queda colgada de las barras transversales, que no están hechas para eso. Se ve igual y no aguanta.

Los cortes se cierran con una planchuela de borde, para que no queden puntas sueltas, y las aberturas para caños o columnas se recortan y se refuerzan en el taller, no a soplete en la obra. Cada panel se fija a la estructura con grampas, nunca suelto: una rejilla suelta se mueve, vibra, hace ruido y un día se corre. La chapa estriada se suelda o se abulona a la estructura, con el dibujo hacia arriba y con agujeros de drenaje donde el agua se pueda juntar. Y en el borde de una plataforma, sea cual sea el piso, va el rodapié.

Después: usar y mantener

La chapa pide limpieza: el agua y la mugre estancadas son las que la oxidan y la vuelven resbaladiza. La rejilla pide revisar las grampas cada tanto y cambiar los paneles golpeados, que con el tiempo se doblan donde pasan carros o se apoyan cargas. La chapa pintada, además, se repinta donde el tránsito gastó el dibujo y lo dejó liso. En los dos casos, los bordes y las uniones son lo primero que se oxida. Un piso que se mueve, aunque sea un poco, avisa. Hay que escucharlo.

¿Y si hacen falta las dos cosas? Pasa seguido: rejilla en la plataforma, chapa en el tramo que queda encima de un pasillo y rodapié en todo el borde. No es una mezcla rara. Es pensar cada metro.

La próxima vez que diseñes una plataforma, empezá por mirar qué hay abajo y qué va a caer arriba: con esas dos respuestas, el piso casi se elige solo. Para repasar el resto, leé qué exigirle a una plataforma industrial; y si la estás por encargar, en Indumor fabricamos barandas para plataformas y rodapiés metálicos.

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