20 de octubre de 2026 · Indumor
Separación de tránsito: dividir con elementos físicos, y no solo con pintura, los recorridos de las personas y los de los vehículos dentro de una planta. Así de simple suena. Y así de poco se hace.
Una senda peatonal pintada marca por dónde caminar, pero no frena a un autoelevador de 3 toneladas que dobla abierto. Pintar una línea en el piso y dar el tema por cerrado es atar con alambre. La pintura sirve para ordenar; donde el vehículo puede invadir el paso, hace falta una baranda de impacto.
En los pasillos peatonales que corren junto a la circulación de autoelevadores, en las salidas de oficinas y vestuarios que dan a una calle interna, y alrededor de los puestos fijos —una balanza, una mesa de control— donde alguien trabaja de espaldas al tránsito. Son barandas de postes más gruesos y anclajes dimensionados, no las de una plataforma.
Donde la senda cruza la calle de los vehículos, un portillo con retorno automático obliga a frenar y mirar antes de pasar; un espejo convexo en las esquinas ciegas completa la idea. Y la puerta peatonal, separada del portón de vehículos: si las personas entran por el mismo portón que los autoelevadores, tarde o temprano se cruzan donde nadie ve.
Las barandas trabajan mejor con dos ayudas: un límite de velocidad claro dentro de la planta, y autoelevadores que se anuncien, con alarma de retroceso y luces que proyectan un punto en el piso antes de que la máquina asome. Las barandas, en amarillo y negro, para que se vean de lejos.
Si tenés vacaciones colectivas o una parada en el calendario, es el momento de instalar las barandas: se trabaja con la planta vacía. Para profundizar, mirá defensas y protección para autoelevadores, las defensas que fabricamos y nuestras barandas industriales. Escribinos desde Indumor.
Mandanos un plano o fotos de la circulación y te proponemos dónde separar.
© Indumor 2010–2026 — Fabricaciones metálicas industriales, Córdoba, Argentina