19 de octubre de 2026 · Indumor
Hay un número que gobierna el diseño de casi todas las estructuras que fabricamos: 2,60 metros. Es el ancho máximo de carga que circula sin permiso especial en la mayoría de las rutas argentinas — y junto con los ~13,5 m de largo útil de un semi y la altura de los puentes, define cómo se despieza todo lo que sale de Indumor. Una estructura brillante que no entra en un camión es un problema brillante.
La logística no empieza al cargar: empieza en el plano. Las uniones abulonadas se ubican donde conviene cortar para el viaje, los tramos se dimensionan al camión estándar, y lo que inevitablemente excede medidas (una cabriada entera, un tanque de diámetro grande) se evalúa temprano: ¿se fabrica en mitades? ¿vale el permiso de carga sobredimensionada? Esa decisión, tomada a tiempo, cuesta cero; tomada tarde, cuesta un rediseño.
Cada conjunto sale rotulado según el plano de montaje, con los puntos de izaje marcados, calzado y lingado para que el viaje no deforme nada — una viga mal apoyada llega con flecha de regalo. Las piezas galvanizadas o pintadas viajan con separadores: la terminación que se raya en el camión se retoca en obra, y eso nunca queda igual. Para exportación, el embalaje cambia de liga: flejado, protección antihumedad y lista de empaque por bulto.
El camión que llega a obra se descarga en el orden en que se monta — las primeras piezas arriba. Parece un detalle; es la diferencia entre montar al día siguiente o pasar una jornada de grúa reacomodando pilas. Con el despiece rotulado y la secuencia clara, el montador agradece y tu obra avanza.
¿Tenés una obra con fecha y logística complicada — lejos, con permisos, o con ventana de montaje corta? Ese es exactamente el caso donde conviene definir el despiece con el fabricante desde el día uno. Escribinos antes de cerrar el cronograma.
Definimos despiece y logística antes de fabricar.
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