28 de octubre de 2026 · Indumor
A Acero: taller y bases en paralelo · B Hormigón: una etapa detrás de otra.
Un galpón de acero se puede desarmar y volver a levantar en otro campo.
Con uno de ladrillos eso no pasa, y en esa diferencia está buena parte de lo que hay que saber sobre las construcciones metálicas. La estructura es un esqueleto de piezas hechas en un taller que en la obra se abulonan o se sueldan entre sí, y de ahí salen sus ventajas y sus problemas. Los repasamos tema por tema, primero como los cuenta la teoría y después como se ven en la planta y en las obras.
La teoría. Mientras en el terreno se excavan y se llenan las bases, en el taller se cortan y se sueldan las columnas. Las dos cosas avanzan en paralelo, y cuando las bases están listas la estructura ya está pintada y esperando el camión.
En el taller. Funciona así siempre que los planos estén cerrados antes de empezar. El atraso típico no lo provoca el acero sino una medida que cambia a mitad de camino: si el portón se corre medio metro, hay que rehacer las placas de las columnas de ese lado. En una obra de mampostería ese cambio se arregla en el lugar, con la cuchara. En acero, vuelve al taller.
El acero es rápido para el que ya decidió.
La teoría. El acero resiste mucho en relación con lo que pesa, por eso cubre luces grandes sin columnas en el medio y pide bases más chicas. Un galpón de 15 × 30 m como el que calculamos en otra guía lleva unas 4,5 toneladas de estructura, unos 10 kg por metro cuadrado.
En el taller. Lo liviano tiene un costado que se olvida, y es el viento. Un techo de chapa tiende a volarse antes que a hundirse, y en un tinglado sin paredes el aire que entra por abajo empuja hacia arriba. Si las bases quedaron chicas, puede levantarse la estructura entera. Por eso sus bases se calculan tanto para que no se hunda como para que no se vuele.
La teoría. El acero al carbono se oxida con la humedad, así que necesita pintura o galvanizado, y algún mantenimiento según el ambiente.
En el taller. El óxido rara vez empieza en el medio de una viga. Empieza donde se junta el agua, en el pie de las columnas cuando el contrapiso las tapa o en la perforación que alguien hizo en obra después de pintar. Una columna enterrada en el contrapiso puede perder espesor durante años sin que nadie lo note. Con el pie de columna bien resuelto y los retoques a tiempo, una estructura bajo techo dura décadas.
La teoría. El acero no se quema, pero con el calor pierde resistencia. Según el Eurocódigo de estructuras de acero en incendio, a 600 °C conserva menos de la mitad de su límite de fluencia y a 700 °C, menos de un cuarto. Una estructura sin protección puede deformarse en un incendio largo.
En el taller. Cuánta protección hace falta depende del uso y de lo que pida la normativa del lugar, y un galpón de maquinaria no se parece en nada a un depósito de mercadería combustible. Conviene saberlo antes de pedir precio, porque la pintura intumescente, que se hincha con el calor y aísla el perfil, es bastante más cara que la común y cambia el presupuesto.
La teoría. El kilo de acero es caro, pero se usan pocos, y lo que se ahorra en plazos y en bases compensa.
En el taller. Depende de la obra. En una nave con luces grandes el acero suele ganar; en una construcción chica con muchas paredes, la mampostería puede salir más barata. Dentro del precio de la estructura pesa tanto la mano de obra como el material, y veinte columnas iguales se fabrican mucho más rápido que veinte distintas. Un proyecto que repite piezas sale mejor.
Si estás comparando opciones para una obra, pasanos las medidas y el uso. En Indumor te cotizamos la estructura en acero con los kilos de cada parte, y en construcciones metálicas está todo lo que fabricamos.
Pasanos medidas y uso, y te cotizamos la estructura en acero con su despiece.
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