19 de octubre de 2026 · Indumor
El mineral no perdona.
Un chute de transferencia es el punto donde el mineral cambia de cinta, de dirección o de nivel: cae, golpea, se desliza y sigue. En ese recorrido de pocos metros se come el acero más rápido que en cualquier otro lugar de la planta. Por eso un chute bien hecho tiene dos pieles: el casco estructural, que no debería tocar nunca el mineral, y los liners, la piel de sacrificio que se gasta para que el casco dure toda la vida de la mina. Estas son las seis claves que aplicamos en Indumor cuando fabricamos chutes, tolvas y liners.
Antes de elegir chapa hay que saber dónde pega el material. La trayectoria de descarga de la cinta define el punto de impacto, y ahí conviene un cajón de piedra: un escalón donde el mineral se acumula y el material nuevo golpea contra material viejo, no contra acero. Es el liner más barato del mundo. Y se repone solo.
No hay liner universal. Donde caen rocas grandes manda el impacto, y conviene acero antidesgaste más tenaz o goma, según el tamaño de la roca. Donde los finos se arrastran manda la abrasión por deslizamiento: rinden las chapas antidesgaste de 400 a 500 HB o, en los casos extremos, las chapas recargadas con carburos de cromo. Para materiales pegajosos, el polietileno de ultra alto peso molecular evita que el mineral húmedo se adhiera y tape el chute.
Los liners se fijan con bulones de cabeza fresada, que quedan al ras y no le ofrecen un borde al material. Se cambian con llave. Nunca sueldes los liners al casco: el día del recambio vas a terminar cortando con amoladora la misma estructura que querías proteger. Y la parada que iba a durar un turno dura tres.
Un liner de 300 kilos necesita grúa adentro de un chute donde la grúa no entra. Despiezamos en placas que se puedan mover con aparejo simple, numeradas contra el plano para que cada una vuelva a su lugar. Parece un detalle. No lo es.
Puertas de inspección abulonadas en las zonas de mayor desgaste y puntos de izaje previstos desde la ingeniería. Lo que no se ve, no se mide. Y lo que no se mide, se rompe en el peor momento.
Con un medidor de espesores por ultrasonido en puntos fijos, el desgaste se vuelve una curva. La curva dice cuándo cambiar, y ese dato permite tener el juego de liners de repuesto fabricado antes de la parada, no durante. La base de todo esto está en fabricación metálica para minería, el mismo criterio de flujo aplica a tolvas y silos, y dónde va cada chute en una planta completa lo explicamos en qué se construye en una mina de cobre.
El cambio típico que proponemos al revisar un chute viejo: pasar de liners soldados a placas abulonadas estandarizadas. El recambio que llevaba tres turnos de corte y soldadura pasa a hacerse en uno, con llave y torquímetro. Si tu planta tiene un chute que se come los liners antes de tiempo, mandanos fotos y medidas: lo rediseñamos y te fabricamos el casco y el juego de recambio.
Mandanos fotos y medidas: lo rediseñamos y fabricamos el recambio.
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