Para el viento, un cartel de 12 por 4 metros es una superficie llena que no deja pasar el aire. Una cuenta rápida con la velocidad de referencia que el reglamento CIRSOC 102 fija para Córdoba y Buenos Aires (45 m/s en la edición 2005, unos 162 km/h), en campo abierto y con el borde de abajo de la cara a diez metros, da un empuje del orden de seis toneladas fuerza. Ese empuje no está en el piso: está aplicado a doce metros, en el centro de la cara, y todo ese brazo de palanca baja por una sola columna hasta una sola base.
En Indumor fabricamos las estructuras de los carteles de ruta: monopostes, bipostes, bastidores para pantallas LED y carteles sobre techos o medianeras. Si el proyecto ya viene calculado, trabajamos sobre esos planos. Si no, hacemos la ingeniería con su memoria de cálculo según el CIRSOC, que es lo que suelen pedir los municipios para habilitar el cartel.
Cotizar estructuraUna columna tubular o poligonal de gran diámetro con el bastidor arriba. Es el cartel de ruta de siempre: ocupa poco terreno y saca la cara por encima de los árboles y los galpones. Puede llevar una cara, dos espalda con espalda o dos abiertas en V, para que se lea en los dos sentidos de la ruta.
Dos columnas unidas por una viga o un reticulado. El momento se reparte en dos bases más chicas, así que conviene cuando la cara es muy ancha o cuando el suelo no da para una fundación grande.
Una pantalla pesa muchísimo más que una lona y se mantiene desde atrás. El bastidor lleva la grilla donde se fijan los módulos, una pasarela de servicio detrás y lugar para tableros y ventilación. Lo fabricamos sobre el plano del proveedor de la pantalla.
Acá la estructura se apoya en un edificio que no se pensó para eso. Antes de fabricar se verifica dónde descarga y se refuerza lo que haga falta, para que el viento sobre el cartel no termine en una losa o en una pared que no lo aguanta.
En una ruta, la respuesta casi siempre es el monoposte: un solo pie, poca superficie ocupada y la cara bien alta. El biposte aparece cuando la cara crece mucho o el terreno complica la fundación. Hacemos también pórticos y banderas de señalización vial, según el pliego de Vialidad o del comitente.
El viento del lugar
El cálculo arranca por la presión de viento del sitio: la velocidad básica de la zona, si el terreno es abierto o urbano y la altura de la cara.
El pie de la columna
Placa base gruesa, cartelas y soldadura de penetración completa. El viento empuja y suelta millones de veces en la vida del cartel, y las fisuras por fatiga nacen en las uniones mal resueltas.
Pernos con plantilla
Los pernos de anclaje se dejan en el hormigón con una plantilla de chapa que fija su posición exacta. Un perno corrido y la columna no entra.
Tramos abulonados
La columna se divide en tramos con bridas que entran en un camión y en la cuba de galvanizado. En el lugar se arma con grúa, sin soldar.
La pasarela y la escalera no son un accesorio. Por ahí sube la gente que cambia la lona y repara los reflectores, a doce metros y muchas veces con viento. Llevan baranda y una escalera marinera con jaula o con riel anticaída: el Decreto 351/79 pide protección de espalda desde los 2,25 m de altura.
La ubicación y los permisos (el municipio, y Vialidad si el cartel va junto a una ruta) los gestiona el dueño del cartel. Nosotros entregamos los planos y el cálculo que esos trámites piden.
Monopostes, bipostes y bastidores para pantallas, galvanizados y en tramos abulonados.
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