Gasoductos y plantas compresoras: el acero que mueve el gas de Vaca Muerta

19 de octubre de 2026  ·  Indumor

Inspección de caños de gran diámetro en la obra de un ducto

En 2024, mientras en el país se discutía cuánto gas podía sacar Vaca Muerta, en el centro de Córdoba se terminaba una obra que pocos vieron: la reversión del Gasoducto Norte. Un tramo nuevo entre La Carlota y Tío Pujio, un loop hacia Ferreyra y la adaptación de varias plantas compresoras para que el gas, que durante décadas bajó desde Bolivia, empezara a subir desde Neuquén. Una de esas plantas lleva el nombre de nuestro barrio industrial: Ferreyra. El gas de Vaca Muerta pasa, literalmente, a la vuelta de casa.

Lo esencial de esta historia: la Argentina está reorganizando su red de gasoductos para llevar el gas de Vaca Muerta a todo el país y al mundo. El Gasoducto Perito Moreno, que nace en Tratayén, se amplía en 14 millones de metros cúbicos diarios —de 21 a 35— con nuevas plantas compresoras, para abril de 2027, con aprobación en el RIGI. Un gasoducto dedicado de unos 472 kilómetros y 36 pulgadas llevará gas desde Tratayén hasta la costa de Río Negro para alimentar la exportación de gas licuado. Y la reversión del Norte permitió reemplazar el gas que llegaba de Bolivia. Cada una de esas obras es caño, plantas compresoras, estaciones de medición y mucho acero alrededor.

Qué hay en un gasoducto

El caño troncal, de gran diámetro y con revestimiento anticorrosivo, se suelda en el campo, se inspecciona y se entierra. A lo largo de la traza hay válvulas de bloqueo que permiten aislar tramos, protección catódica que evita la corrosión del caño enterrado, trampas para lanzar y recibir los scrapers que limpian e inspeccionan el interior, y estaciones de medición y regulación donde el gas se entrega a distribuidoras o industrias. Todo eso lleva estructuras, soportes, plataformas y cerramientos.

Las estaciones de medición y regulación

Donde el gas cambia de manos —de un transportista a una distribuidora, de un gasoducto troncal a una industria o a una ciudad— hay una estación de medición y regulación. Ahí se filtra el gas, se mide con precisión fiscal y se le baja la presión a la que necesita el usuario. Son instalaciones compactas pero densas: filtros, calentadores, reguladores, medidores, válvulas y cañerías montados sobre bastidores, con sus plataformas, sus techos y sus cercos. Muchas se fabrican completas en taller y viajan como un módulo listo para conectar.

Los ductos de recolección

Antes de llegar a un gasoducto troncal, el gas recorre otra red: la de recolección. En Vaca Muerta, cada PAD envía su producción por ductos hasta plantas de tratamiento y de compresión de campo, donde se le quitan el agua y los líquidos y se lo comprime para entregarlo al sistema troncal. Con cientos de pozos nuevos por año, esa red crece todo el tiempo, y cada tramo nuevo suma trampas, válvulas, soportes y pequeñas estaciones.

Qué hay en una planta compresora

El gas pierde presión a medida que viaja, y cada cierta cantidad de kilómetros una planta compresora se la devuelve. Los compresores y las turbinas los fabrican proveedores especializados, pero a su alrededor hay un mundo de fabricación metálica: separadores y filtros sobre bases, aeroenfriadores montados en estructuras elevadas, pipe racks, kilómetros de cañería de alta presión prefabricada en tramos, plataformas para operar y mantener, escaleras, edificios y cerramientos. En una planta compresora, la soportería no es un accesorio: un caño mal soportado vibra, se fatiga y termina fallando donde nadie mira. El diseño y la fabricación de soportes, abrazaderas y guías es parte de la seguridad de la planta.

La calidad que exige el gas

El gas a alta presión no perdona. Las cañerías se fabrican con procedimientos de soldadura calificados, se radiografían o se ensayan por ultrasonido, se prueban hidráulicamente y se documentan unión por unión. Los materiales llegan con certificados de colada y se mantienen identificados durante toda la fabricación. Por eso la prefabricación en taller gana: se suelda en posición, con mejores condiciones y ensayos a mano, y en obra quedan las uniones mínimas.

Integridad: el trabajo que no termina

Un gasoducto se inspecciona durante toda su vida. Equipos instrumentados recorren el caño por dentro y detectan pérdidas de espesor, abolladuras o defectos; cuando aparece algo, se repara con camisas de refuerzo, se reemplazan tramos o se cambian válvulas. Las plantas compresoras tienen sus paradas de mantenimiento programadas, con recambio de componentes y ajustes de soportería. Es un trabajo que no termina, y que sostiene la demanda de fabricación mucho después de la obra.

Lo que viene

A la ampliación del Perito Moreno y al gasoducto para el gas licuado se suman otros proyectos en evaluación, como el Gasoducto Manuel Belgrano que impulsa TGN. La tendencia es clara: más gas, más lejos, con más plantas compresoras y estaciones en el camino. Para la cadena de proveedores, eso significa años de trabajo en soportería, piping, estructuras y mantenimiento. Y para Córdoba, que quedó en el medio de la red revertida, una oportunidad concreta de estar cerca de las obras.

El consejo, sin vender nada: si vas a trabajar en gas, empezá por los papeles. Procedimientos calificados, soldadores certificados, trazabilidad y ensayos documentados no son un trámite: son lo que te deja entrar. La base técnica está en piping prefabricado en taller, la cuenca que alimenta todo en Vaca Muerta, y nuestra oferta en cañerías industriales, soportería y estructuras, fabricadas en Indumor.

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