Catamarca: el litio ya produce, el cobre vuelve y los dos piden acero

17 de octubre de 2026  ·  Indumor

Estructuras metálicas y cañerías de una planta de proceso

120.000 toneladas. Es lo que produjo la Argentina en 2025 en litio equivalente a carbonato, un 62% más que el año anterior según la Secretaría de Minería de la Nación, con lo que el país quedó como quinto productor mundial. Una parte central de esa historia se escribe en un mismo salar de Catamarca, a unos 4.000 metros de altura: el Salar del Hombre Muerto, en el departamento Antofagasta de la Sierra.

Catamarca vive dos minerías a la vez. La del litio, que ya produce y se amplía, y la del cobre, que vuelve después de años de pausa con un proyecto que reutiliza la infraestructura de la mina más emblemática del país. Para un proveedor metalúrgico son dos clientes distintos, con listas de compras distintas. En Indumor los seguimos de cerca porque los dos quedan a uno o dos días de camión de nuestra planta de Córdoba.

El Salar del Hombre Muerto: cuatro proyectos en una misma meseta

Pocas veces se ve tanta actividad en un solo lugar:

  • Fénix (Rio Tinto): la operación de litio más antigua del país. Bombea salmuera, separa el litio con resinas de adsorción y reinyecta el resto. Su ampliación 1B, aprobada en el RIGI en 2026, suma unas 9.500 toneladas anuales de capacidad e incluye pozos nuevos, plantas de adsorción y de carbonato, cañerías y una planta compresora de gas en Olacapato, del lado salteño.
  • Sal de Vida (Rio Tinto): 15.000 toneladas anuales de carbonato. Terminó su montaje en febrero de 2026 y empezó a producir en el segundo trimestre, con una puesta en marcha más lenta de lo previsto.
  • Sal de Oro (POSCO): sobre el límite con Salta. Su primera fase evapora salmuera en el salar y la procesa en una planta de hidróxido en el parque industrial de General Güemes, en Salta; la segunda fase, aprobada en el RIGI en julio de 2026, apunta a 23.000 toneladas anuales de carbonato.
  • Hombre Muerto Oeste (Galan Lithium): el más nuevo. Terminó su planta de primera fase en marzo de 2026, con nanofiltración y piletas, y ya produjo su primer concentrado de cloruro de litio. Tiene el RIGI aprobado y un plan de cuatro fases.

Cuatro empresas, tecnologías distintas y un mismo problema logístico: todo lo que se instala ahí llega por caminos de montaña, a una altura donde cada tarea cuesta el doble de esfuerzo.

Tres tecnologías, tres listas de acero

Que cada proyecto use una tecnología distinta no es un detalle técnico para el proveedor: cambia qué se compra. Las piletas de evaporación concentran la salmuera al sol durante meses; piden estaciones de bombeo entre piletas, cañerías de gran longitud, pasarelas y estructuras livianas, pero relativamente poca planta. La adsorción y la extracción directa hacen en horas lo que las piletas hacen en meses y, a cambio, llevan columnas, tanques de proceso, bombas y cañerías dentro de naves industriales, con mucha más estructura por tonelada producida. La nanofiltración suma membranas y equipos de presión montados sobre bastidores. Y todas terminan en lo mismo: una planta de carbonato con reactores, filtros, secado y almacenamiento de reactivos como la cal y el carbonato de sodio.

Para un taller, eso se traduce en dos tipos de pedido: estructuras y cañerías en grandes cantidades para las piletas, y equipos de proceso, skids y tanques para las plantas. Las ampliaciones anunciadas en 2026 se inclinan cada vez más hacia la extracción directa, es decir, hacia la segunda familia.

Fiambalá y Tres Quebradas

Al oeste de la provincia, en el departamento Tinogasta, el proyecto Tres Quebradas (3Q), de Zijin y Liex, extrae salmuera de un salar a 4.300 metros y la procesa en una planta en Fiambalá. Su primera etapa es de 20.000 toneladas anuales de carbonato, y en julio de 2026 entró al RIGI una ampliación de US$ 594 millones para sumar 40.000 toneladas más con extracción directa, que operaría desde 2029. Para Fiambalá eso significó una línea eléctrica nueva y cientos de puestos de trabajo. Para el proveedor, una planta de proceso que crece por etapas: cada etapa es una nueva lista de tanques, estructuras y cañerías.

Y hay más en camino: Kachi, de Lake Resources, atravesó en 2026 su consulta pública con un diseño de extracción directa por intercambio iónico que reinyecta casi toda la salmuera.

El regreso del cobre: MARA

Bajo la Alumbrera, en el departamento Belén, fue durante veinte años la escuela de la gran minería argentina. Cuando cerró su ciclo quedaron la planta, el dique de relaves, un mineraloducto de más de 300 kilómetros hasta una planta de filtros en Tucumán —desde donde el concentrado viajaba en tren hasta un puerto santafesino— y una generación de proveedores formados. El proyecto MARA, de Glencore, aprovecha esa herencia: integra el yacimiento de Agua Rica, en Andalgalá, con la infraestructura de Alumbrera.

El 2 de octubre de 2026 Glencore anunció la aprobación de MARA en el RIGI, con una inversión estimada en unos US$ 4.000 millones y una producción promedio de más de 200.000 toneladas anuales de cobre en concentrado durante sus primeros diez años. Antes, la empresa prevé reactivar Alumbrera, con primera producción en el segundo semestre de 2027: el proyecto ya ocupa a unas 2.000 personas y el pico de obra rondaría las 3.500.

Cerca de ahí, Farallón Negro —la mina subterránea de oro y plata de YMAD, también en Belén— recuerda que la minería catamarqueña nunca se fue del todo.

Qué le compra todo esto a una metalúrgica

Litio y cobre compran distinto. La planta de litio es química: tanques de salmuera y de reactivos, reactores, filtros, edificios de acero para el carbonato de sodio y la cal, kilómetros de cañería y bastidores para bombas. Donde hay cloruros y reactivos, el inoxidable y los revestimientos dejan de ser un lujo. La mina de cobre, en cambio, es mecánica: chancado, molienda y flotación, con tolvas, chutes y liners de desgaste, soportes de cintas, plataformas y escaleras en cantidades industriales.

En el taller lo vemos en el playón: un bastidor para una planta de altura se arma completo, se presenta con sus bombas y se revisa antes de despachar. Lo que no encaja en Ferreyra no va a encajar a 4.000 metros, con viento y diez grados bajo cero. Por eso preferimos sumar dos días de pre-armado en Córdoba antes que una semana de ajustes en la Puna.

Y hay una lista común que nadie se salva de comprar: escaleras y barandas reglamentarias, cerramientos, portones, defensas, módulos para campamento y tanques de agua y de gasoil para abastecer flotas en lugares donde el surtidor más cercano queda a horas.

Cómo se llega: la logística de la Puna catamarqueña

Antofagasta de la Sierra y el Hombre Muerto se alcanzan desde Belén por la Ruta Provincial 43, un camino de altura con tramos de ripio; Fiambalá está sobre la Ruta Nacional 60, la que sigue hacia el Paso de San Francisco y Chile. Esa geografía define el diseño de cada pieza: despiece pensado para el camión, puntos de izaje previstos, uniones abulonadas donde en el llano se soldaría, y protección para un viaje largo con polvo y frío. La fabricación que llega terminada, probada y lista para montar es la que menos horas consume en un lugar donde cada hora vale mucho.

El calendario manda

La ampliación de Fénix, la segunda fase de Sal de Oro, la expansión de 3Q y el reinicio de Alumbrera tienen fechas entre 2027 y 2029. Los paquetes de fabricación de esos proyectos se adjudican meses antes, y quien entra a la cadena de proveedores durante la obra suele quedarse durante la operación. Si estás cotizando para un proyecto catamarqueño, el momento de sumar capacidad de fabricación es ahora: mandanos el pliego técnico y te devolvemos una propuesta con plazos que se cumplen.

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