Cunas para transportar tanques: dónde van, qué ángulo llevan y cómo se atan

26 de octubre de 2026  ·  Indumor

Esquema de un tanque horizontal sobre dos cunas en un carretón, con fajas de amarre, chapa de desgaste, cuerno de la cuna y ángulo de contacto

1 Tanque · 2 Cuna · 3 Faja de amarre · 4 Chapa de desgaste · 5 Cuerno de la cuna · 6 Carretón. Medidas: A distancia de la cuna al arranque del cabezal, L distancia entre cunas, θ ángulo de contacto.

Cuando un tanque llega a destino con la chapa hundida justo donde terminaba la cuna, la explicación que aparece primero casi siempre es la misma. La cuna era angosta y la próxima hay que hacerla más ancha. Suena lógico. Los ensayos dicen otra cosa.

Un grupo de la Universidad de Strathclyde, en Escocia, estudió con ensayos y modelos de cálculo cuánta carga soporta un recipiente apoyado en una cuna antes de que la chapa colapse. En su modelo, multiplicar por cinco el ancho de la cuna subió la carga de colapso apenas un 12 %. Abrir el ángulo de contacto de 120° a 150°, sin tocar el ancho, la subió un 46 %. Y cuando pasaron a recipientes con proporciones reales, el factor que más pesaba resultó ser la distancia entre la cuna y el cabezal.

Una cuna que marca la chapa casi nunca pide más ancho. Pide abrazar más arco o estar en otro lugar, y a veces alcanza con moverla medio metro.

Dónde sufre la chapa y dónde conviene poner la cuna

Un tanque horizontal sobre dos cunas trabaja como una viga apoyada en dos puntos, y cada cuna toma la parte del peso que le corresponde según dónde quede el centro de gravedad. Con bocas, escaleras o un agitador de un solo lado, el reparto ya no sale mitad y mitad. Lo propio del tanque pasa en las puntas de la cuna, que en el oficio se llaman cuernos. Debajo de ese borde la chapa está apoyada y por encima queda libre, así que la virola se dobla justo ahí, como un aro que alguien aprieta desde abajo. En chapa fina, esa flexión manda sobre cualquier otra verificación.

La forma de calcularla la publicó L. P. Zick en 1951, en un trabajo sobre recipientes grandes apoyados en dos cunas, y con algunas revisiones sigue siendo la base de lo que piden el código ASME VIII y la norma británica PD 5500. En esa fórmula el ancho del apoyo aparece en un solo término, el que menos pesa, y el ángulo de contacto y la distancia al cabezal entran en el coeficiente que manda. Por eso ensanchar ayuda tan poco.

Un ejemplo en la calculadora de cunas de la Suite lo muestra mejor. Tomemos un tanque de 3 m de diámetro y 9 m de virola, en chapa de 4,75 mm de acero F-24, con conos en las dos puntas. Vacío pesa unos 3.900 kg y mide 10,2 m de punta a punta. Con cunas de 120°, apoyo de 300 mm, puestas a 1,8 m del arranque de cada cono y un factor de viaje de 2 pensando en un camino de ripio, la chapa en el cuerno llega a 187 MPa. Lo admisible para ese acero en esa verificación es 159. No pasa.

Con las mismas cunas a 60 cm de los conos, la tensión baja a 50 MPa. Cuando la cuna queda a menos de medio radio del cabezal, el cabezal rigidiza la virola y el método de Zick divide por cuatro el coeficiente de flexión. Abrir el ángulo también sirve. A 1,8 m, pasar de 120° a 150° baja la tensión a 114 MPa y el tanque verifica. ¿Y el ancho? Con las cunas a 1,8 m y 120°, llevar el apoyo de 200 a 1.000 mm mueve la tensión de 188 a 184 MPa. Cinco veces más acero para ganar cuatro megapascales.

Por eso hay una costumbre de playa de carga que conviene cortar de raíz, la de correr las cunas hacia el centro para que el tanque «quede parejo», como se apoyaría un perfil sobre dos tacos. En un perfil, esa intuición funciona. En un tanque de chapa fina, no lo hagas. En el ejemplo es pasar de 50 a 187 MPa en el mismo punto de la chapa sin agregar un kilo de carga, y la abolladura que queda no sale después a maza.

Tampoco hay que irse al otro extremo sin mirar, porque en tanques muy largos pegar las cunas a los cabezales deja mucha virola sin apoyo en el medio. La calculadora verifica el cuerno y el centro por separado, y si se lo pedís ubica las cunas sola.

Las cunas son dos, y no por costumbre. Con dos, el reparto sale de una cuenta de una línea; con tres, depende de cuánto flexe el carretón y de cómo se haya calzado cada apoyo, y la del medio puede terminar cargando bastante más que su parte. Zick ya prefería dos apoyos por esa razón, porque si uno se asienta el reparto cambia y nadie se entera.

Si aun con la cuna bien ubicada la chapa no da, el recurso que sigue es una chapa de desgaste, rolada al radio del tanque y soldada a la virola, más ancha que la cuna y un poco más alta que el cuerno, que reparte la carga en más superficie. Como queda soldada al tanque, se decide junto con su diseño y no el día del viaje. Entre la cuna y el tanque va siempre una banda de goma de unos 10 mm, que evita que el roce del camino marque la chapa y, en inoxidable, que la cuna de acero al carbono lo contamine y deje puntos de óxido.

La cuna en sí deja apenas 100 mm entre el punto más bajo del tanque y la cama, porque cada centímetro que se gana ahí es altura de viaje. En ese espacio no entra un perfil, así que en el centro trabaja como una viga chata armada con el rolado y dos planchuelas, y las diagonales aparecen recién de los pies hacia afuera.

Ya en el carretón

Una vez arriba, el tanque deja de ser una viga y pasa a ser una carga que en cada frenada quiere seguir de largo. La norma europea de amarre de cargas, la EN 12195-1, dimensiona para frenadas que empujan hacia adelante con el 80 % del peso y curvas que tiran de costado con el 50 %. Para el tanque del ejemplo son unos 3.100 kg hacia adelante y casi 2.000 kg hacia el costado, que se reparten entre las fajas, los topes y el rozamiento. Las fajas pasan por encima de las cunas, donde la virola tiene apoyo abajo, con protectores donde tocan la chapa; tensadas en el medio de la virola pueden hundirla. Y cada cuna va trabada contra la cama para que no se corra con el tanque encima.

Después viene la altura. La Ley de Tránsito 24.449, con el texto que le dio la Ley 27.445 de 2018, fija 4,30 m de alto para los vehículos de carga y 2,60 m de ancho. El número que muchos tienen en la cabeza, 4,10 m, es el de los colectivos. La cuenta es altura de la cama más luz bajo el tanque más diámetro. En una semi común, con la cama a 1,40 m, el tanque de 3 m llega a 4,50 m y no pasa; en un carretón de cama baja, a 0,55 m, queda en 3,65 m. Pero ese tanque ya estaba afuera por el ancho, porque 3 m es más que 2,60. Viaja como carga excepcional, con un permiso que en rutas nacionales otorga Vialidad Nacional y se pide por la plataforma TAD, y con la traza recorrida antes de salir para ver puentes, cables, rotondas y peajes.

Todo eso lleva su tiempo. Si el tanque tiene que estar montado antes de la cosecha o de una parada de planta, las cunas y el permiso se resuelven junto con la fabricación y no el día que el tanque sale del taller. Para el traslado de piezas grandes en general, la guía de transporte de estructuras grandes repasa despiece y permisos, y para cargar y descargar sirve la de orejas de izaje y cáncamos. Los tanques industriales y los tanques para combustibles que fabricamos en Indumor salen con sus cunas de transporte calculadas. Con el diámetro, el largo y la fecha en que tiene que estar en obra, te decimos qué cunas lleva y cuándo tiene que salir del taller.

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Cunas de transporte

La calculadora de la Suite, con modelo 3D.

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Transporte de estructuras grandes

Despiece, permisos y montaje.

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¿El tanque tiene fecha de llegada a obra?

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