21 de octubre de 2026 · Indumor
Se cree que la descarga es lo de menos en un ciclón: que da lo mismo cómo sale el polvo, mientras salga. Es al revés. La descarga es el único lugar donde un detalle mal resuelto le puede quitar al ciclón buena parte de lo que separa, y nadie lo nota hasta que la chimenea empieza a largar polvo.
Lo importante entra en un párrafo. La descarga tiene que ser estanca: el aire que entra por abajo levanta el polvo que ya estaba separado y lo manda a la salida, y la eficiencia cae, sobre todo con lo fino, como advierte la agencia ambiental de Estados Unidos. Si el polvo sale en forma continua, va una válvula esclusa —una válvula rotativa—, que lo deja pasar sin dejar entrar aire. Si sale poco, puede ir a un recipiente ciego, cerrado y estanco, que se vacía por tandas. Y en los dos casos, el polvo nunca tiene que llegar a la boca de descarga del ciclón.
En el esquema de arriba: A, válvula esclusa (1); B, recipiente ciego (2) con su línea de llenado máximo (3) y la junta estanca (4). El aire que entra por la junta, tachado.
Es un rotor con paletas que gira dentro de una carcasa ajustada: cada bolsillo recibe polvo arriba y lo suelta abajo, y las paletas hacen de tapón para el aire. Su capacidad sale del volumen de cada vuelta, de las vueltas por minuto y de cuánto se llena cada bolsillo. Los fabricantes cotizan el desplazamiento con un llenado del 80 %, algunos usan 70 % para material común y 50 % para pellets, y las velocidades habituales rondan las 20 vueltas por minuto. Son cifras de fabricantes, y la que vale es la de la tabla de quien vende la válvula. Con polvos muy finos, que se escurren entre las paletas como si fueran líquidos, las luces tienen que ser chicas.
Tiene una ventaja extra cuando el polvo es combustible: la OSHA cuenta una válvula rotativa bien diseñada como aislación pasiva, uno de los recursos de la NFPA 69 para que una explosión no viaje por la cañería.
Cuando hay poco polvo, alcanza con un recipiente cerrado bajo el ciclón. Lo que algunos llaman «cono ciego» no figura como término técnico; si se piensa en un recipiente ciego, como una brida ciega, la regla es la misma: estanco, con junta en la tapa y lo bastante grande para que el polvo nunca suba hasta la boca del ciclón. Si el sistema trabaja en depresión, la tapa y la manera de vaciarlo también tienen que ser herméticas, y conviene una alarma de nivel: el final del remolino se acomoda solo dentro del ciclón y nadie puede predecir exactamente dónde termina, así que el margen no se discute.
En el taller, cuando se arma la descarga de un ciclón, lo último que se mira es lo que más importa: la junta de la tapa y los bulones de la brida. Un bulón flojo ahí hace más daño que un cono mal rolado. La ironía es que el aire falso entra justo por donde sale el polvo: el ciclón lo separa con todo cuidado y una descarga floja se lo devuelve.
En Indumor fabricamos ciclones separadores con las dos descargas. Y un consejo que no cuesta nada: con el sistema andando, acercá una tira de papel liviano a las juntas de la descarga. Si la tira se mete hacia adentro, por ahí está entrando aire.
Lo fabricamos con válvula esclusa o con recipiente estanco, según cuánto polvo saque.
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