2 de noviembre de 2026 · Indumor
«La máquina es mala.» Lo dice siempre el que la compró, y a veces tiene razón. Pero la mayoría de las máquinas que vimos instaladas y paradas desde el primer día no tenían el problema adentro sino alrededor. Un cable largo, un compresor chico, una receta que nadie cargó. Cosas que no salen en la foto del catálogo.
Acá va el orden en que conviene mirar.
En el papel. La placa dice 380 V, 50 Hz y 45 kW, y el manual pide 800 litros por minuto de aire a 7 bar y agua de refrigeración a menos de 25 grados.
En el galpón. El cable viene desde el tablero general, 60 metros más allá, y con la máquina en carga medimos 352 V en bornes. Con eso el motor entrega menos de lo que dice la placa y la térmica salta cada tanto. El aire es el del compresor de la cabina de pintura, que da 300 litros, así que el ciclo se queda esperando presión entre pieza y pieza. El agua sale tibia de un tanque al sol. Ninguna de las tres es la máquina, y cualquiera alcanza para que no produzca.
En el papel. La máquina fue probada en fábrica con un material y una receta, y el video de esa prueba es el que convenció al comprador.
En el galpón. Nadie cargó esa receta. Los valores del PLC son los que trae de fábrica, las velocidades son las de otro producto, y el material de acá no es el del video. Un balanceado con 14 % de humedad no se comporta como uno con 11, y una arena con otra granulometría tapa el mismo tamiz. La máquina hace exactamente lo que le pidieron. Nadie le pidió lo correcto.
En el papel. La oferta decía «llave en mano».
En el galpón. No vino el enfriador, ni la aspiración, ni la cinta que saca el producto por el otro lado. Entonces la máquina se tapa, se calienta o se para porque el sensor de salida espera algo que no está. Si para que arranque hay que anular una guarda o puentear un sensor, la máquina no está funcionando. Está siendo peligrosa, que es otra cosa. Lo que falta se fabrica acá, más rápido de lo que tarda un segundo contenedor.
En el papel. Se apoya en el piso, se nivela, se conecta.
En el galpón. Sin nivelar vibra, y un acople desalineado le calienta un rodamiento en dos semanas. Y lo más común, la secuencia de arranque la sabía el técnico que iba a venir. La máquina se puede prender en cualquier orden, pero produce bien en uno solo.
Hay una forma de saberlo. Se le da todo lo que pide la placa, con la tensión medida bajo carga. Se le carga la receta correcta y se prueba con el material de la prueba de fábrica. Se le ponen los equipos auxiliares que le faltan. Se nivela y se alinea. Si con todo eso sigue sin llegar a lo que promete la placa, el problema es de diseño o de tamaño, y ahí sí corresponde el reclamo al proveedor, con las mediciones en la mano. Si llega, el problema era el arranque, y ya quedó resuelto. Conviene que esa revisión la haga alguien que no sea ni el proveedor ni el que compró, porque los dos llegan con la respuesta armada.
Si lo que tenés parado no es una máquina sino la línea entera, el caso es otro y lo contamos en fábricas que compraron la línea y nunca produjeron. Y si querés que alguien mire la tuya con el multímetro en la mano, el botón de abajo llega a nuestro taller.
Diagnóstico, adaptaciones y arranque de equipos que quedaron a medias.
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