2 de noviembre de 2026 · Indumor
Copiar una máquina no es ilegal. Lo ilegal es copiar las cuatro o cinco cosas que la ley protege, y son bastante menos de las que la gente supone.
Nos lo preguntan seguido cuando alguien trae una máquina importada para que le hagamos otra igual. La respuesta es la misma en la Argentina que en casi todos los países: lo que no está protegido se puede fabricar, y lo que está protegido tiene un registro, un número y una fecha de vencimiento. Esta guía recorre ese mapa en tres partes, el problema, lo que pasa cuando se lo ignora y cómo se resuelve antes de cortar la primera chapa. Es información general y no reemplaza a un abogado.
Una máquina es varias cosas distintas a los ojos de la ley. La idea técnica que la hace funcionar puede estar patentada. La forma exterior puede estar registrada como diseño industrial. El nombre y el logo de la placa son una marca. Los planos que el fabricante guarda bajo llave son información confidencial. Y el programa del PLC es software. Cada capa tiene su ley y su plazo, y una máquina real puede tener una capa protegida y las otras cuatro libres.
El error más común es mirar una sola capa. Alguien busca el nombre de la máquina en Google, no encuentra la palabra patente y da por hecho que puede hacer lo que quiera, placa incluida. Otro no se anima a copiar una máquina de 1998 que ya es de dominio público porque le dijeron que "tiene patente", y sigue pagando repuestos a precio de oro.
Cuando se copia lo que sí está protegido, el problema no llega el día que arranca la máquina sino meses después, con una carta documento. La Ley 24.481 permite al titular pedir medidas cautelares, frenar la fabricación y la venta mientras dura el juicio, y reclamar los daños. Con las marcas es peor: la Ley 22.362 castiga con prisión de tres meses a dos años a quien falsifique o imite fraudulentamente una marca registrada. Estamparle la marca original a la copia, o dejarle la placa del fabricante, convierte un trabajo de taller en una causa penal.
Hay otra más silenciosa. Si los planos que usaste salieron de un exempleado del fabricante, o de un manual que te entregaron con una cláusula de confidencialidad, la Ley 24.766 considera que la información se adquirió de manera contraria a los usos comerciales honestos. La máquina puede ser perfecta y el problema existe igual.
Las regula la Ley 24.481 y las concede el INPI, el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial. Una patente de invención dura veinte años improrrogables contados desde la fecha de presentación de la solicitud. Un modelo de utilidad, que protege mejoras menores de forma o disposición en herramientas y máquinas, dura diez. Vencido el plazo, la invención es de todos: una patente presentada el 12 de marzo de 2004 dejó de proteger a su dueño el 12 de marzo de 2024, aunque la empresa siga fabricando la máquina.
Las patentes son territoriales. Una máquina patentada en Alemania o en China solo está protegida en la Argentina si el fabricante también la presentó acá, y muchos no lo hacen. Lo inverso también vale. La copia que es legal en Córdoba puede ser una infracción si la exportás a un país donde la patente sigue vigente. Para saberlo se busca en la base del INPI, en Espacenet, el buscador de la Oficina Europea de Patentes, y en Google Patents, por fabricante y por función. Un detalle que confunde: comprar una máquina patentada te da derecho a usarla, revenderla o importarla, porque la patente no tiene efecto contra quien adquiere un producto puesto lícitamente en el comercio. No te da derecho a fabricar otra.
Protegen la forma o el aspecto, no el funcionamiento. Los rige el Decreto-Ley 6673/63, con cinco años desde el depósito, renovables por dos períodos iguales, quince en total. Si el fabricante registró el diseño de la carcasa, se puede hacer una máquina que funcione igual con otra apariencia.
La Ley 22.362 protege el nombre, el logo y cualquier signo distintivo, por diez años renovables sin límite mientras la marca se use. No se copia el nombre ni la placa, y no se vende la copia como si fuera la original: lleva la placa del taller que la hizo.
La Ley 24.766 protege la información que es secreta, que tiene valor por serlo y que está bajo medidas razonables de resguardo. Y enumera qué es deshonesto: incumplir contratos, abusar de la confianza, instigar a otro a infringir y adquirir información sabiendo que salió por alguna de esas vías. Desarmar y medir una máquina que compraste, o relevar la de un colega que te abrió la puerta, no está en esa lista. Usar los planos de un exempleado que firmó un compromiso de confidencialidad, sí. Por eso importa de dónde sale cada dato del relevamiento.
Desde la reforma de 1998, la Ley 11.723 de propiedad intelectual protege los programas de computación, tanto el código fuente como el objeto. El programa del PLC de la máquina original es una obra de quien lo escribió. La lógica, en cambio, se puede rehacer: un programador mira qué hace la máquina, en qué orden y con qué enclavamientos, y escribe su propio programa. Es más trabajo que copiar el archivo.
No está en ninguna ley y es la que más se olvida. Muchos contratos de compra y manuales traen una cláusula que prohíbe desarmar, copiar o hacer ingeniería inversa del equipo. Si la firmaste, la propia Ley 24.766 convierte esa copia en un incumplimiento de contrato. Leé el contrato antes de medir la máquina.
La discusión tiene historia. En 1974 la Corte Suprema de Estados Unidos dijo, en Kewanee Oil contra Bicron, que el secreto comercial no protege contra el descubrimiento por medios leales y honestos, y nombró tres: la invención independiente, la revelación accidental y la llamada ingeniería inversa, partir del producto conocido y trabajar hacia atrás. En 1989, en Bonito Boats contra Thunder Craft, anuló una ley de Florida que prohibía copiar cascos de lancha por moldeo directo, porque el sistema de patentes necesita que las ideas no patentadas circulen libremente. Son fallos de otro país, pero fijaron la regla que acá se lee en las leyes de arriba: lo que no está protegido, se copia.
Un consejo para cerrar. Casi todas las máquinas que llegan a un taller para copiarse son mecánica de hace veinte o treinta años, sin patente vigente, y el único obstáculo real es la paciencia de relevarlas bien. Dedicale una tarde a la búsqueda de patentes antes de dedicarle tres meses al taller, y guardá el resultado junto con los planos: dentro de unos años, cuando alguien pregunte de dónde salió la máquina, esa carpeta va a valer más que la máquina. En Indumor la pedimos antes de arrancar.
Relevamiento, planos y fabricación de la copia en Córdoba.
Ver servicio →El proceso paso por paso, del desarme a la prueba.
Leer guía →Slater, Lowell y el B-29 copiado tornillo por tornillo.
Leer guía →Antes de cotizar la fabricación revisamos con vos qué está protegido y qué no.
© Indumor 2010–2026 — Fabricaciones metálicas industriales, Córdoba, Argentina