1 Voluta · 2 Rotor · 3 Oído de entrada · 4 Descarga · 5 Lengüeta. Rotores: A radial, B inclinado hacia atrás, C curvado hacia adelante.
Lunes, siete de la mañana. Arranca la planta y, antes que las máquinas, se escucha el ventilador del sistema de aspiración: un zumbido grave que sube hasta que el motor toma vuelta. Si el rotor está sucio o gastado, el zumbido trae una vibración que se siente en la baranda de la plataforma. Y si el ventilador no es el adecuado, se nota de otra manera, más silenciosa: las campanas del fondo ya no chupan y el polvo vuelve a aparecer arriba de las máquinas.
En Indumor fabricamos ventiladores centrífugos a medida del punto de trabajo de cada sistema: carcasa, rotor, base y transmisión.
Cotizar ventiladorPaletas rectas, que salen del centro como los rayos de una rueda. Es el más robusto: deja pasar polvo, viruta y hasta trozos de material sin engancharse, y casi no se ensucia. A cambio, es el menos eficiente de los centrífugos. Va donde el aire pasa sucio: antes del filtro o cuando el mismo ventilador transporta material.
Álabes que se inclinan contra el giro, planos, curvos o con perfil aerodinámico. Es mucho más eficiente y su potencia no sobrecarga el motor aunque el sistema cambie. Pero el polvo se pega en los álabes, el rotor se desbalancea y los perfiles aerodinámicos se gastan: es para aire limpio, después del filtro.
El veredicto lo da la posición. Si el ventilador va antes del filtro, rotor radial o de punta radial; si va después, inclinado hacia atrás, que ahorra energía todos los días. Por eso, siempre que se puede, el ventilador va después del filtro. El de álabes curvados hacia adelante, el de los equipos de aire acondicionado, no va en aspiración: es para aire limpio y baja presión.
En el taller, un rotor gastado se reconoce enseguida: el polvo come los álabes por el borde de ataque, y un rotor que perdió material de un lado ya no está balanceado. Por eso cada rotor se balancea antes de montarlo.
Para elegir bien: los tipos de rotor y cuándo conviene cada uno, cómo se dimensiona el sistema que el ventilador tiene que mover y, si te interesa el origen de todo, cómo nació la captación de polvo. Y para la cuenta del motor, la calculadora de ventiladores de la Suite pasa el caudal y la presión a HP.
El caudal y la presión que tiene que vencer el sistema, la temperatura del aire, la altura del lugar, qué lleva el aire —polvo, humedad, humo—, la posición de la descarga, el sentido de giro y la energía disponible.
Sí, con cuidado. El caudal sube en proporción a las vueltas, la presión con el cuadrado y la potencia con el cubo: un 10 % más de vueltas pide alrededor de un 33 % más de potencia. Antes hay que revisar el motor y la velocidad máxima que admite el rotor.
Casi siempre, por un rotor desbalanceado: polvo pegado de un lado, álabes gastados o una reparación sin balancear. También por rodamientos gastados, correas flojas o una base poco rígida. Una vibración que crece no se arregla sola.
Contanos qué aire mueve, dónde está y qué le pasa, y te decimos si conviene reparar el rotor, cambiar la polea o fabricar uno nuevo.
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